En este vídeo entrevisto a E., quien comparte dos experiencias ovni de gran interés ocurridas en la provincia de Zamora.
La primera historia se remonta al verano de 1978, en la localidad de Casaseca de Campeán, donde su madre fue testigo de un ovni estático situado a las afueras del pueblo.
La segunda experiencia corresponde al verano de 2023, cuando E. presenció en plena madrugada el paso de un objeto triangular que surcó el cielo de forma silenciosa y llamativa.
Dos testimonios separados por décadas, pero unidos por el misterio.
¡No te lo pierdas!
Encuentros con lo inexplicable: Dos avistamientos OVNI en Zamora (1978–2023)
La provincia de Zamora guarda entre su memoria colectiva relatos que, con el paso del tiempo, no se han desvanecido. Algunos de ellos pertenecen al ámbito de la tradición oral; otros, sin embargo, se sitúan en el terreno de lo inexplicable. En una entrevista realizada por Nando Domínguez, una testigo zamorana comparte dos experiencias relacionadas con avistamientos de objetos voladores no identificados (OVNIs): un suceso vivido por su madre en 1978 y un avistamiento propio ocurrido en la ciudad de Zamora hace aproximadamente dos años.
Un verano de 1978: luces en el cielo y miedo en la noche
El primer relato nos traslada al verano de 1978, en un pequeño pueblo cercano a Zamora. La protagonista indirecta de la historia es la madre de la entrevistada, quien en aquel momento presenció un objeto extraño en el cielo nocturno.
Según el testimonio, el objeto permanecía estático y en completo silencio. No emitía sonido alguno, pero sí mostraba luces de colores que giraban sobre sí mismas. La escena, lejos de resultar fascinante, provocó una intensa sensación de miedo. La madre, acompañada por su hija pequeña, sintió que aquello no solo estaba presente, sino que parecía observarlas.
“Me dio mucho miedo y eché a correr para el pueblo otra vez”, recuerda la entrevistada al repetir las palabras de su madre. La huida apresurada marcó el impacto emocional del episodio, un recuerdo que, pese al paso de más de cuatro décadas, sigue vivo en la memoria familiar.
La ausencia de ruido, la quietud del objeto y la sensación psicológica de ser observadas constituyen elementos que suelen repetirse en relatos de encuentros cercanos, lo que ha llevado a muchos investigadores de la ufología a prestar atención a este tipo de testimonios.
Un segundo avistamiento: triángulo de luces sobre Zamora
Décadas después, la propia entrevistada viviría una experiencia similar, esta vez en la ciudad de Zamora. En pleno entorno urbano y también durante el verano, observó tres luces blancas formando un triángulo perfecto en el cielo.
El objeto, según describe, tenía un tamaño comparable al de la luna llena. Se encontraba a baja altura, no producía ningún sonido y se desplazaba con una velocidad inusual. La rapidez del fenómeno fue tal que resultó imposible grabarlo o tomar una fotografía.
La formación triangular es un detalle llamativo. Este tipo de configuración ha sido reportada en múltiples ocasiones dentro del ámbito ufológico contemporáneo. Lo más significativo, según la entrevistada, es que conoce al menos otros cuatro casos similares ocurridos en Zamora, incluyendo avistamientos sobre la comisaría y en las proximidades del río Duero.
La coincidencia de características —luces blancas, disposición triangular, silencio absoluto y desplazamiento veloz— refuerza la percepción de que podría tratarse de un fenómeno recurrente en la zona.
Entre la memoria y el misterio
Uno de los aspectos más relevantes de esta entrevista no es únicamente la descripción de los objetos, sino el impacto emocional y cultural que los sucesos han tenido en quienes los vivieron. Ambos relatos comparten elementos comunes: ocurren en verano, no existen registros visuales y la experiencia genera una sensación profunda de inquietud.
La limitación para documentar estos eventos pone de relieve la importancia de preservar los testimonios orales. En ausencia de pruebas físicas, la memoria de los testigos se convierte en el principal archivo histórico de estos fenómenos.
Más allá de la interpretación que cada espectador quiera dar —ya sea desde la creencia en lo extraterrestre, la hipótesis de tecnología desconocida o la búsqueda de explicaciones convencionales—, lo cierto es que estos relatos forman parte del patrimonio narrativo local.
Zamora y sus relatos de cielo
La entrevista concluye con una reflexión compartida sobre la necesidad de rescatar historias que, de otro modo, podrían perderse con el tiempo. En un contexto donde lo inexplicado suele ser objeto de escepticismo o burla, mantener vivos estos testimonios supone también conservar una parte de la identidad cultural de la región.
Los encuentros narrados —uno en 1978 en un entorno rural y otro en la Zamora contemporánea— conectan generaciones a través de una experiencia común: la sorpresa y el desconcierto ante algo que no encaja con lo conocido.
Sea cual sea la explicación, estos relatos continúan alimentando el misterio que, desde hace décadas, parece sobrevolar los cielos zamoranos.
Descubre más desde Comunidad Ufológica
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.