He tenido el honor de prologar el libro de Nando Dominguez. Un libro imprescindible para los amantes del misterio. Aquí os dejo el prólogo:
Lo primero que quiero expresar es mi agradecimiento a Fernando Domínguez por tener el honor de escribir el prólogo de su primera obra. Es un auténtico placer y hacerlo además con un libro que trata una temática apasionante en nuestra querida piel de toro.
Hace algún tiempo en una entrevista me preguntaron ¿Cuáles eran mis enigmas favoritos? La respuesta es que quitando el gran enigma de todos los enigmas: La existencia de Dios, sería un sueño el desvelar lo que se oculta tras la Sabana Santa porque demostraría no solo la existencia de un personaje histórico como Jesús de Nazaret y que habría sufrido el maltrato descrito en los evangelios sino que además se desvelaría el misterio de cómo se habría formado la impresión en el lienzo y quién sabe si también su oculto linaje o divinidad. El segundo sería el conocer que se oculta cuando morimos, porque daría respuesta a preguntas existenciales: ¿A dónde vamos? Y por ende ¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos en realidad? Y el tercero sin duda conocer que se esconde tras el fenómeno ovni. Un fenómeno con el que entronca perfectamente la frase con la que yo despedía mi programa de Televisión en Castilla y León, Misterium: ¿Quién se esconde detrás del telón de este teatro de lo absurdo? Y lo digo porque en muchas ocasiones me he encontrado con casos que parecen montados en un escenario y claro si hay alguien o algo que lo prepara, es que existe una inteligencia que monta esa escenificación. Yo he entrevistado a testigos mirándolos a los ojos y he podido ver como contaban su testimonio, como habían vivido su experiencia con lo insólito, como se emocionaban al contar lo inexplicable, entre otras cosas porque estaban contando su verdad. Y en muchas ocasiones me pedían una respuesta para que yo: “Experto en el misterio”, les respondiera: ¿Qué era lo que habían visto? Y si verdaderamente era un ovni: ¿De dónde proceden? ¿Quién los dirige? Y sobre todo ¿Porque ellos han sido testigos? Y yo, no tengo la respuesta. Sencillamente no lo sé, entre otras cosas porque yo también he tenido dos experiencias de avistamiento para los que no tengo una explicación.
La primera de ellas sucedió precisamente en Zamora en la localidad de Villalpando. Mi buen amigo Santiago Martín ya fallecido y al que recuerdo siempre con su extraordinaria sonrisa, ¡cuánto te echo de menos!, y desde luego tan excelente persona como apasionado por el tema ovni, me estuvo insistiendo en varias ocasiones para que acudiéramos a este municipio ya que el más afamado contactado del planeta: el peruano Sixto Paz, iba a dar una charla en privado a un grupo de personas como antesala de la conferencia publica que iba a impartir al día siguiente en la capital zamorana. La verdad es que yo esquivaba el tema, dos semanas antes le había entrevistado para mi sección “castilla misteriosa” en el diario el Norte de Castilla aprovechando su inmediata estancia en nuestra región. Estaba cansado y algo estresado con el trabajo y tener que contactar otra vez con él para pedirle permiso y tener que dedicar el viernes después de una semana intensa de trabajo a un viaje para escuchar una conferencia pues no me motivaba demasiado la verdad, pero fue tal su insistencia y además me comentó que si el peruano sentía “la llamada” salía al campo y en varias ocasiones se habían producido avistamientos. Así que al final accedí a su petición y emprendimos rumbo, siete personas, a la bella localidad zamorana de Villalpando para vivir una de las experiencias más sorprendentes que he tenido. Al llegar a la casa donde Sixto Paz se alojaba, pudimos comprobar que estaba ya dando una charla a un grupo de personas en el gran salón principal del hermoso chalet. Nos acomodamos con respetuoso silencio y escuchamos. Cuando finalizó la disertación, Sixto vino a mí, (ya nos conocíamos) y tras un saludo afectuoso, me mostró unas fotos de ovnis, desde luego sorprendentes, aparecía un objeto con forma ovoide y de apariencia metálica. Me aseguraba que había estado en Huesca impartiendo un curso y que habían sido obtenidas por uno de los asistentes según se desplazaba al lugar del encuentro. Después de algunos minutos, de repente, Sixto anunció que podíamos hacer una salida al campo y así fue como en una caravana de vehículos nos fuimos, alrededor de unas 20 personas, a una finca ganadera próxima. Allí en una bonita y amplia bodega, realizamos un ejercicio profundo de meditación. Fue realmente sorprendente porque yo tuve una visión en imágenes de lo qué interprete como dos vidas pasadas, una como sacerdote del Antiguo Egipto y otra como “vaquero” en el Oeste. Pero lo increíble fue que al salir del estado de meditación, otra de las personas integrante de la comitiva vallisoletana y que iba conmigo en el coche, había tenido la misma experiencia y vivido los mismos sucesos que se representaron en la imagen de la escena del Oeste, sintiéndose como yo, protagonista de los hechos vividos con una emoción extraordinaria, ambos no dábamos crédito a lo que nos contábamos y a la coincidencia en todos los detalles. Entre otras cosas porque nunca antes habíamos tenido una experiencia similar. Fue entonces cuando el contactado nos invitó a salir al exterior, lo hicimos y nos encontramos con un cielo estrellado, despejado y apoteósico. Todos mirábamos al cielo expectantes, cientos de estrellas iluminaban la oscuridad de la noche, y empezó a producirse algo extraño y es que varias luces blancas atravesaban el firmamento, ¿quizás satélites? También comenzaron a surcar el cielo varios aviones, yo pensaba, ¡vaya tráfico!, ¿será esto siempre así?, parecía que estábamos próximos a un aeropuerto. Fue cuando de repente y estando justo en ese momento Sixto Paz a mi lado, apareció un “foco” de color blanco-amarillento en el cielo de un tamaño como la mitad de la luna llena. Todos nos sorprendimos, de repente, se apagó, y a los pocos segundos volvió a mostrarse, en ese momento pregunté a Sixto sin apartar la mirada de ese intruso, ¿Qué es eso? El contactado dijo: salúdenles, están ahí. Aquello volvió a “apagarse” y a “encenderse” una vez más, para ya no volver a aparecer. Una experiencia a la que aún no he podido dar respuesta, como la que me sucedió en la localidad segoviana de Cuéllar.
Otra vez más, -que curioso- surgía mi inapetencia, era un día importante para mí, pues en Valladolid, se celebraba el I Premio a los Heterodoxos españoles y que iba a recibir entre otros Iker Jiménez, con quien después del acto iba a participar en su afamado programa de radio Milenio 3 y que se iba a realizar desde los estudios de la cadena SER en Valladolid y en compañía ni más ni menos que de Carmen Porter y Javier Sierra (aún recuerdo con beneplácito al recientemente premio Planeta que se pasó todo el programa ojeando con avidez mi libro la Cripta Sellada, alabándome por el amplio trabajo realizado en el mundo del misterio durante varios años de investigación de campo). Pues bien, ese día tenía un compromiso familiar de asistir al aniversario de una misa funeral en la localidad segoviana. Intenté diplomáticamente no asistir ya que ello me iba hacerme perder con seguridad el acto y homenaje a los premiados. Pero no pudo ser, así que me desplacé hasta la localidad de Cuéllar, con la previsión de nada más acabar la misa poner rumbo a la capital vallisoletana. Pero tampoco fue así, ya que un familiar me había realizado unas compras que tenía que recoger forzosamente, y así fue como puse rumbo a su casa. En ese momento, ya de noche me encontré en la puerta de la cochera con el dueño de la casa, y tras una breve conversación, exclamó con sorpresa: mira, mira… Me volví y atónito presencié como una esfera de color blanco brillante del tamaño de un coche, avanzaba en un silencio sepulcral por encima del muro exterior de la Iglesia de San Francisco para apagarse cuando salió a la zona donde se encuentra la entrada de la iglesia en los Paseos de San Francisco. ¡El mismo día que yo iba a hablar en el programa de Milenio 3!
He querido narrar los hechos con sus circunstancias porque en estos casos de los que he sido testigo, parece que estaba destinado que yo estuviese en ese lugar y en ese momento como les ha sucedido a otros testigos presenciales de este tipo de fenómenos, y la pregunta es: ¿Para qué? y ¿Por qué? ¿Casualidad? Yo no lo creo. Como pueden comprobar el fenómeno ovni genera hoy en día más preguntas que respuestas.
Seguro que no es ovni todo lo que vuela en nuestros cielos y en ocasiones algunos testigos han podido por falta de conocimientos astronómicos o físicos equivocar un fenómeno perfectamente explicable con un objeto volador no identificado. Seguro que los “artilugios” que algunos testigos han visto en el firmamento, con formas extrañas y movimientos anómalos, obedecen a nuevos inventos tecnológicos que las potencias militares prueban en secreto. Pero, ¿Cómo explicar los testimonios de militares de alto rango y gubernamentales asegurando la autenticidad del fenómeno? ¿Qué decir de los casos de abducción que han “sufrido” miles de personas en todo el planeta? ¿Cómo explicar el fenómeno del contacto programado y los encuentros con seres cuya morfología no entronca con la del ser humano? ¿Alucinación o experimentos de control mental o proyecciones holográficas? Pues sí, todo es posible, incluso la hipótesis de que seres extraterrestres o extradimensionales estén interactuando con nosotros desde los principios de la humanidad. Desde luego las incongruencias de nuestra historia, los enigmas arqueológicos como construcciones que no concuerdan en el tiempo con las teorías oficiales o los ooparts (artefactos fuera de lugar) e incluso el gran enigma antropológico del eslabón perdido se explicarían mucho mejor con la intervención extraterrestre. Hoy en día es una teoría muy factible, a medida de que vamos descubriendo que somos un grano de arena en una enorme costa llena de playas. Los últimos datos indican que existen entre 300.000 y 400.000 millones de galaxias como la nuestra detectadas solo en una pequeña parte del universo. Y nuestra galaxia la Vía Láctea alberga “sólo” entre 200.000 y 300.000 millones de soles como el nuestro. Aunque solo sea por estadística que prepotente es pensar que estamos solos y somos el centro del Universo.
La verdad es que vivimos en un mundo en que sólo vale lo demostrado en el laboratorio y aunque vamos viendo como lo que antes parecía imposible se convierte en realidad, no espabilamos. Piense que con solo un caso que se demostrase su veracidad serviría para demostrar la existencia de inteligencias de fuera de este planeta o universo. Pero aún hay más y es que estoy convencido de que el mundo que vemos es solo la punta del iceberg, el propio ser humano es un auténtico enigma. Le hago una propuesta: vaya a un lugar apartado que no tenga contaminación lumínica, mire por la noche al cielo y verá que pequeños somos. Y después mire al interior de su corazón y sienta lo grandes que somos. Y recuérdenlo para el día a día, para cuando convivimos con el prójimo, él es igual que Usted, tiene la misma esencia.
Y hablando de corazón grande, me acuerdo del autor de este libro: Don Fernando Domínguez Segovia, Nando para los amigos. Un corazón enorme que pone pasión y entusiasmo en todo lo que hace. Un investigador serio y riguroso que tuvo un sueño, escribir un libro. Aquí le tienen: una recopilación exhaustiva de la historia de la ufología en tierras zamoranas con casos variados y sorprendentes, que también sirve para ver la evolución de la opinión pública a lo largo de los años, todos ellos reportados a los medios de comunicación y que por tanto son solo una parte de los acaecidos en la bella tierra de Zamora. Yo no pude dejar de leerlo hasta el final, el día que cayó en mis manos. Una obra que me ha descubierto casos que no conocía y con el que he disfrutado mucho, espero que a Usted le suceda lo mismo. Son muchas las horas que Nando ha dedicado en las hemerotecas de los diarios zamoranos y en las bibliotecas para extraer, como hábil cirujano, la noticia de lo imposible para que hoy podamos disfrutar de este portentoso compendio, sin duda un material antropológico de una tierra mágica como es Zamora y que tantas veces he visitado en busca del misterio. Un sueño hecho realidad, al que seguro vendrán muchos después, pues la constancia y la curiosidad de conocer y crecer también son varias de las facultades del autor. Ojala tuviéramos un “Nando” en cada provincia de España y que rescatara del olvido estas noticias sobre un fenómeno desconcertante y que hoy en día ya no puede negarse su existencia. Gracias Nando por esta extraordinaria recopilación, por compartir tus investigaciones, por abrirme la puerta de tu casa y por ser como eres: un alma grande.
Fdo. Ángel del Pozo de Pablos
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